Nunca entendí muy bien eso de que si son viciosos, tengan necesariamente que ser círculos. ¿Qué pasa, no puede haber un rombo vicioso, por ejemplo? Yo entiendo, la idea es la de la ronda catonga, el hamster atrapado en su calesita particular, que, la verdad, es el sueño de todo niño, tenga la cantidad de patas que tenga... Ahí tienen, el hamster, ¿sabe por ventura que está encerrado en un círculo vicioso? Yo nunca lo oí pedir auxilio... claro que los hamsters no hablan, y que además como agravante jamás he tenido uno, ni he estado lo suficientemente cerca como para percibir un gesto, una mirada de desesperación de sus mofletudos rostros. Ahora que lo pienso, voy a tener más cuidado en el futuro. Cuando vaya a una tienda de animales, que antes era el viejo vivero del barrio, y ahora se llaman Pet Shops y vienen a ser una mala inversión de los papás de Marcelito que se recibió de veterinario y no saben qué hacer con él, digo, cuando vaya, me voy a arrimar a la jaulita de esos adorables bichitos, que siempre me sugirieron Navidad, tal vez porque combinan un lejanísimo parentesco con los renos y un parecido no tan remoto a Papá Noel, sigo, me acercaré y aprovechando algún descuido de los responsables del lugar, para que no piensen o mejor dicho sospechen la cruda verdad, o sea que estoy loca, miraré fijamente al proyecto de peluche y le susurraré: ¿Cacho, tenés algo que decirme? ¿Te tratan bien acá? ¿Te saco la ruedita, te traigo una novia, algo para leer, puchos? Incluso puedo acercar la mano por si el tipo me quiere pasar alguna notita, algo como: "¡Socorro, soy alérgico al balanceado!" o "¡El dálmata de la jaula de la izquierda quiere algo conmigo!". Bien, lo anotaré en el larguísimo pergamino de Tareas Pendientes, y sigo con la idea, que también estaba en la lista.
Decía, que me parece discriminatorio achacarle la cosa de los vicios al pobre círculo. Aunque le da un protagonismo interesante, es sabido que a las mujeres nos gustan los guachos pistola con cara de violadores potenciales. Imagínense por un momento en el Mundo de los Cuerpos Geométricos. Ustedes van caminando fascinadas ante tanta simetría, prolijidad y sensatez... y de frente vienen tres amigos: un paralelepípedo trabajador, un isósceles atento con los ancianos... y un círculo vicioso. Ni lo dudamos, ¿verdad? Que el paralelepípedo, Pipi para los amigos, y el otro, Iso, se hagan la del monkey, nosotras nos vamos con Chicho, que seguramente nos hará sufrir como... como a una equilátera, pero hostias, en el trayecto... ¡qué bien la pasaremos!
Además, ¿qué vicios puede tener un círculo? ¿Rodar y rodar? Los Stones hicieron una fortuna con esa idea, y eso que vicios tienen, eh... ¿Olvidarse de lo que los rodea? ¡Si TODO los rodea! ¿No bajar de peso? Corren el riesgo de convertirse en óvalos y pasar a ser un plan de ahorro de automóviles, o algo con las órbitas planetarias...
Redondeando, y nunca mejor usada la expresión: dejad de joder a los círculos, si son viciosos, sus motivos tendrán, como ya vimos, y dediquemos un tiempo también a los conos de sombra, los triángulos amorosos, los boludos al cubo... todos tienen su lugarcito bajo el sol, qué tanto.
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